Te veo dormida, allí recostada, tan tierna, tan frágil, con poca ropa por el calor de la noche, el viento del ventilador acaricia tu rostro, tus cabellos bailan sigilosamente sobre la almohada que sostiene tu cabeza. Deseo acariciarte, pero no me atrevo, ¿quién soy yo para irrumpir en el mundo de fantasías en la cual estas sumergida? te veo tan tierna, tan frágil, quiero protegerte, quiero cuidarte...
Veo como una gota fugitiva de sudor recorre tu cuello hasta llegar a tus hermosos senos semi descubiertos, mi mirada se clava en ellos, mi pensamiento vuela alrededor de la lujuria, escondida en mí, la cual trata de salir y poseerme, mi cuerpo reacciona, un deseo me invade, te quiero poseer, quiero hacerte mía, pero la cordura me detiene. Te veo tan tierna, tan frágil que me da miedo hacerte daño con mi amor, más mis pensamientos lujuriosos no se detienen.
Cierro los ojos para controlarlos, mi imaginación me traslada a un lugar donde sólo tú y yo somos los invitados, te veo, clavo mi mirada en ti, me ves y te sonrojas, tu vestido blanco transparente deja ver tus cuerpo desnudo, me acerco a ti, nuestras miradas se cruzan, pareciera que nos dijéramos todo y nada al mismo tiempo… Mi mano toma la tuya, te invito a ir junto a mí, sonríes y lentamente caminas a mi lado hasta llegar a una banca debajo de un árbol que apenas y deja pasar los rayos de sol, nuestras manos se entrelazan, nuestras frentes se juntan como queriendo leer el pensamiento del otro.
De repente, algo me regresa a la realidad, tus manos sostienen mi rostro, tu cuerpo encima del mío, y tus labios besando los míos de forma tierna, te separas para ver mi expresión, mi cuerpo excitado te abraza, tus manos me acarician mientras que las mías lentamente bajan por tu espalda que se arquea al sentir el roce de mis dedos, tu piel se eriza, puedo sentir tu húmedo ser a través de la casi nula ropa que llevábamos puesta…
Mi ser excitado y exaltado por la emoción no podía esperar más, tus caderas se movían lentamente al sentir mi dura parte rozando con tu húmedo sexo, hasta que la pasión y la lujuria se apoderaron de nosotros y dejaste entrar hasta lo más profundo de tu ser, mientras tus fluidos me envolvían más y más con cada estocada que te daba, tu voz se quebraba y ahogaba gritos de placer que encendían más la pasión entre nosotros, nuestros cuerpos se movían como si fueran uno al ritmo de nuestros corazones.
De pronto una sensación inconfundible recorre mi cuerpo, mientras el tuyo se estremece, tus músculos se contraen apretando cada parte de mí, las fuerzas me abandonan para concentrarse en un sólo punto, descargo toda mi ira dentro de tu ser mientras me bañas con tu perfume que emana de tu ser; caes en mi pecho rendida, con la respiración agitada, nuestros corazones palpitan como si fueran uno sólo y lentamente van bajando el ritmo, mientas el sueño nos invade, te abrazas de mí, tu cabeza descansa en mi hombro, cierras los ojos, y vuelves a viajar a ese mundo tuyo de fantasía, mientras yo velo tu sueño, para que no te pase nada ya que para mí seguirás siendo tan tierna y tan frágil...
Inspirado gracias a mi musa, que una noche me despertó de esa manera y jamás voy a olvidar.
Colaboración de Juan Novelo Pérez
México